22 feb. 2014

Añoranzas 100años

“Hay José, ¡como extrañamos tus Revueltas!” 2 / 2.

Víctor Sánchez.


Llama la atención la ausencia de un periódico obrero mexicano en estos tiempos neoliberales. Como articulador de ideas, análisis, notas y presencia de los trabajadores en el mundo mediático. Las revistas cuando las hay, tienen como destino sus propios espacios no alcanzan ni lo regional menos lo nacional. Los partidos políticos tienen formatos del mismo tipo con alcances reducidos, sus militancias acaso los que éstas logran al venderlos al público. Partidos o sindicatos deslucen su proceder. Los artículos de sus propias revistas, para su propio público, con una sola mirada; pierden mira, alcance. Las más de las veces olvidan su objetivo, articular lo teórico en el análisis de lo práctico para articular alternativas. Describen, usan escritos de “famosos” alejando a sus cuadros, a sus militantes. Otros casos muestran su pobreza o ingenuidad dejando una sola pieza en el tablero. Otros dan cuenta de una izquierda “moderna”, adaptada a las formas políticas, económicas; mejor dicho, ideológicas. La mayoría parlamentaria, sus gobiernos sin distingos llamativos o estruendosos. Ninguno proletario.


Comenta un intelectual orgánico neoliberal, que coincide con esto: “la ideología… pesa menos que la puja electoral y la búsqueda de posiciones en el gobierno... Es una izquierda que pasó por el derrumbe del socialismo real, sin hacer la crítica de lo sucedido. No reconoció el oscuro y monumental fracaso de aquella utopía”. Para tajante, concluir: “Esta izquierda no ha hecho las paces con el mercado, realidad central del mundo moderno. Es, en eso, antimoderna.” [Héctor Aguilar Camín, Pensando en la izquierda, CFE colecc. Cenzontle, pp. 43 y 49. México 2000. Con Jorge Castañeda hace dueto en esta perspectiva-]. Sólo se será izquierda con el mercado, revisando las “cuentas” con el pasado reconociendo el fracaso utópico. A la fecha esta izquierda tiene sus raíces en aquella utopía y con el marco teórico que permite su concreción. Les diremos con Revueltas ni revisionismo ni claudicación. Ahora menos que nunca, cuando el siglo XIX reaparece. El fantasma tendrá que aparecer, de nueva cuenta. A recorrer el mundo.


Los medios masivos de comunicación son capitalistas, monopolios, sus propietarios han aprendido el negocio comercial como su función ideológica; acaso abren pocos espacios para asumirse demócratas liberales. No más. Uno que otro dirigente sindical puede aparecer en ellos, no son la expresión de la clase y no están dirigidos a la clase. Cuando sucede, están dirigidas al “pueblo”, ese ente al que todos aluden pero que es un amorfo sociológico inasible. Con ello los medios se “democratizan”. O nos encontramos con intelectuales orgánicos como Camín y Castañeda así como los modernistas Chuchos, Padiernas y Bejaranos; es el devenir actual. Por ello la ausencia obrera resalta. A inicios del siglo pasado un periódico con dificultades pasaba de fábrica en fábrica, de mina en minas y de taller en taller, “Regeneración” trataba de las cuestiones obreras, mantenía un nivel teórico muy claro, concebía una claridad de clase frente a la burguesía y sus gobiernos, era pues un periódico con los elementos esenciales para llamarle proletario. Ningún otro semejante ha existido, después de él. Cercano a nuestros tiempos esta la crítica de Revueltas, sin duda alternativa.


El dúo dinámico neoliberal afirma que sólo en el mercado y por el mercado, de no ser así ni moderno ni capacidad para su desarrollo como izquierda. Nada obtendrá como presencia opositora, ahora, la izquierda sólo existirá siempre que le reconozca. La crítica al capitalismo deja de tener sentido pues ha quedado demostrada la plena y única existencia del mercado, de la competencia entre demanda y oferta, la circulación de mercancías y, claro, la ganancia como eje dinámico del propio capital. Sólo la propiedad privada de los medios de producción es la que posibilita el crecimiento para la derrama de dicha riqueza, ahí dicen habrá desarrollo. Encontramos pues su argumento para entregar los bienes nacionales al capital. Por eso, la añoranza a los 100 años de su aniversario, con la pinta que se encontró en la huelga estudiantil de 1999: ¡Hay José, como extrañamos tus Revueltas!


El dominio ideológico del PRI sigue siendo muy fuerte, sólido. No en vano su larga trayectoria, no en vano el usufructo de las organizaciones obreras, ejerciendo dominio pleno. Lo explicó con claridad el Ensayo sobre un proletariado sin cabeza, los comunistas no han podido construir su posición, el nacionalismo revolucionario se ejerce. Todos somos priístas. La crítica se convierte en la necesidad prioritaria. Tiene que ser de 3 bandas, como autocrítica –indispensable-, como crítica al dominio político partidario sindical y como crítica a la ideología dominante, la actual neoliberal. Sin duda la forja del partido proletario es la alternativa.


El problema central ahora es la propuesta de José Revueltas. Hoy más que nunca es la alternativa, para terminar con la desigualdad o, como es necesario, imprimir un sello obrero a los recursos estratégicos de energía. Sin una posición política de éste tipo el capital seguirá siendo predomino, es momento de retomar al propio añorado.


México necesita al partido, la ausencia de un verdadero partido de la clase obrera en México, debe combatirse con su construcción, bajo el siguiente esquema:

1. Construcción y crítica de la ausencia del partido obrero.
a] El concepto teórico de lo que debe ser un partido de clase del proletariado y las raíces de dicho concepto en la teoría materialista del conocimiento.
b] Los desajustes de la teoría del partido con la realidad. De cómo el autoritarismo prefiere deformar y falsificar la teoría a transigir con la realidad, pero como necesita resultados, opta por la pragmática y el inmediatismo.
c] Análisis espectral del militante y el dirigente "centralizados". Práctica y acción indiscriminadas, sin análisis teórico, que conducen al dogmatismo y al sectarismo; al oportunismo de derecha como al oportunismo de izquierda.

2. La contradicción humana esencial de nuestro tiempo: individuo y teoría, conciencia colectiva y libertad individual, técnica y ciencia. Crisis de la teoría del partido.
a] Contradicción que se produce sobre el fondo de la antinomia histórica inmediata: socialismo-imperialismo.
b] Junto a este cuadro coexisten contradicciones laterales o conexas: pueblos subdesarrollados e imperialismo; nivel de vida
subdesarrollado y nivel de vida metropolitano; nacionalidad y lucha de clases; nación y socialismo; coexistencia pacífica y guerra nuclear.
c] Estas contradicciones han impedido la polarización de la contradicción imperialismo-socialismo. La causa es que la cadena imperialista se rompió por el "eslabón más débil" (Rusia) y no por el más fuerte (Alemania y Europa occidental, o Estados Unidos).
d] La no polarización ha actualizado la contradicción humana esencial, convirtiéndola en un desiderátum a cargo de la conciencia más avanzada.

3. La crisis del ejercicio de la conciencia colectiva y la deformación mundial de los partidos comunistas.
a] La prohibición de las fracciones en el X Congreso del partido bolchevique y la muerte de Lenin. Las etapas históricas en que Trotsky (La révolution défigurée) divide la revolución de octubre.
b] De la liquidación de la oposición al entronizamiento de Stalin. Los zigzags de Stalin. El aplastamiento de la revolución china (1917).

4. Segundo fracaso de la revolución europea (Alemania); Hitler al poder; derrota de la revolución española; segunda guerra mundial.
a] Muerte de Stalin. XX Congreso. Polonia y Hungría.
b] Polémica chino-soviética. Testamento de Togliatti.

5. Análisis espectral del comunismo dogmático.

6. Necesidad de un partido del proletariado en México y de una dirección proletaria mundial.

Es evidente que los partidos políticos de izquierda mexicanos, los parlamentarios, están alejados de este tipo de propuestas, de este tipo de análisis o debates teóricos. Los escritos políticos de Revueltas indican el camino, el esquema es sacado del tomo III de sus obras [Era publicó sus obras completas]. Por gustos prefiero el Ensayo sobre el Proletariado para sacar, inducir un esquema semejante, una crítica de la historia del movimiento obrero y del culto a la personalidad de los dirigentes; de la formación marxista de los obreros, de sus cuadros para una democracia sindical basada en éstos elementos. En los 100 años de Revueltas nada mejor que los obreros, sus dirigentes hagan su lectura, asuman su debate y formen su propuesta partidaria, como la alternativa posible anticapitalista. Es necesario dirá Revueltas.

Yo creo que la experiencia de 1968 es altamente positiva y que va a acarrear enormes beneficios, a condición de que sepamos teorizar el fenómeno. Porque, naturalmente, la represión fue factor significante en la pulverización, no sólo de los grupos de izquierda que ahora, sin encontrar el camino, toman el primero que se les ofrece dentro de una especie de anarquía de la producción ideológica. Entonces urge una teorización del Movimiento. Yo parto de la siguiente premisa: el Movimiento de 1968 no es un proceso aislado históricamente, sino que tiene sus raíces en la falta de independencia de la clase obrera y en la represión del 58, de diez años antes, contra la huelga ferrocarrilera. Eso terminó por mediatizar en absoluto a la clase obrera y por invalidarla. Pero, como la historia se venga siempre de las contrariedades que sufre,caminó, digamos, por debajo de los acontecimientos hasta hacer estallar este sentido de independencia en el seno de la pequeña burguesía intelectual, que son los estudiantes.

 Fueron los estudiantes quienes representaban a esta corriente proletaria que había sido postergada por la represión. De eso habla muy claramente Marx en su 18 Brumario, cuando dice que las clases toman el nombre de socialismo cuando no tienen instrumentos para una expresión propia. Por ejemplo, Napoleón tuvo que valerse de una fraseología socialista y organización de grupos obreros y las fábricas nacionales, etcétera, que tenían ribetes de nacionalización de las industrias, al mismo tiempo que efectuaba una represión feroz en contra de los grupos de la clase obrera. Éste es el cuadro, más o menos, que tenemos en cuanto a 68. Es un punto de partida para un estudio teórico.

Yo tengo anotaciones, pero no las he desarrollado, las he desarrollado oralmente en conferencias y reuniones. Pero esto tiene que teorizarse muy minuciosamente para dar un cuerpo de explicación que todavía es válido. Ahora el Movimiento de 1968 tiene sus consecuencias reales, positivas. Los CCH, por ejemplo, que son una conquista, se inspiran un poco en la autogestión, es decir, cosa por la cual luchó Filosofía y Letras de la UNAM en el Movimiento del 68. Nada más que los compañeros del Consejo Nacional de Huelga eran teóricamente muy incapaces y no aceptaban discusiones. Y el mecanismo democrático del CNH era muy engorroso para plantear cuestiones positivas; no digo positivas en el sentido de que fueran buenas, sino en el sentido de exposición no polémica que eran afirmaciones teóricas que permitieran una autoconciencia del Movimiento.

El Movimiento nunca modificó sus seis puntos y, no obstante, durante el Movimiento había una lucha que iba más allá de los seis puntos. Pero los dirigentes no supieron recolectar esta opinión que quedó en volantes y quedó en impresos mimeográficos que son el mejor documento democrático. Cada quien, cualquier brigada de agitación, iba a imprimir lo que quisiera, inclusive con faltas de ortografía. Yo tengo algunos documentos para una teorización. Y la voy a emprender...- José Revueltas.


Así nomás, para empezar a retomar camino. Así nomás, para quien no ha leído teoría marxista. Así nomás, para hacer una historia crítica marxista de México. Así nomás, para acabar con el pragmatismo.

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