12 feb. 2014

Añoranzas 100años



“Hay José, ¡como extrañamos tus revueltas!”
Víctor Sánchez

El comunismo ha sido olvidado, quizá muerto. Las páginas recientes de la política mexicana no hablan de comunismo y las noticias en los medios nacionales menos. Acaso son historia. Se escribe de la izquierda o de las izquierdas, la palabra comunista está fuera. José Revueltas es un comunista, íntegro, completo y complejo. Como debe ser. Rebelde, libertario, subversivo, agitador, insurgente, revoltoso, crítico. ¡Crítico! Eso es. Comunista crítico, como ninguno otro. Por eso: Hay José ¡Cómo extrañamos tus revueltas!

Este año se cumplen 100 de su natalicio. Su capacidad crítica entrañable. Aplicada ante todo en las formas propias, en las prácticas, autocrítico. Es su premisa, teórica y práctica. En su obra literaria, como en las organizaciones políticas en que militó, las que formó. Este comunista es así, duró consigo mismo, agudo con sus praxis, en su entorno. Se olvida en muchos espacios, por muchos dirigentes, esta premisa del comunista, del marxista Revueltas.

Este año es su aniversario. Su obra tiene que ser leída y releída. Las batallas no deben ser en el desierto, tienen que ser actuales, en lo político, ideológico y teórico. Los neoliberales tienen en José Revueltas –a pesar de la distancia, del tiempo-, al mejor crítico de sus sinrazones, al mejor oponente comunista. La batalla, la lucha política esencial de estos tiempos, la que prepararon con detenimiento los neoliberales, es política e ideológica. Las categorías analíticas de los comunistas han sido desterradas de los escenarios políticos. Su precisión –ahora, es contundente y necesaria. Por ello primero buscaron su derrota, su debilitamiento, su extrañamiento.

En la academia, en los grupos y en los partidos estos conceptos han sido desterrados. En ninguna reunión pública o privada se les escucha, es momento de recobrarlos. Sin esquemas, sin demagogia.

La demagogia impera. Quizá hasta podíamos comentar que el pensamiento único también, domina. El regreso del PRI con los 12 años del PAN fomentan la demagogia actual, sin duda los actuales medios masivos de comunicación son piezas de su función; han vaciado el contenido del lenguaje, con un discurso político vacuo. Cientos de miles de promesas, en los tres niveles de gobierno cuando transcurren las campañas electorales, otros más cuando ejercen gobierno y otras miles para atacar al enemigo. Ejemplo, las reformas estructurales, proclama desde los 90 del siglo pasado, son los medios de allegar el bienestar social pero fueron instrumento de una nueva acumulación de capital, concentrada al máximo en monopolios imperialistas diversos en la burguesía financiera, industrial y comercial. El capital se globaliza como nunca antes, gracias a ellas. Lo demagogos las impulsan y sostienen.

Las elecciones de la transición, en el 2000, fueron claro ejemplo de la demagogia burguesa; Vicente la encarnó. Mientras la explotaba, se destruían las conquistas alcanzadas en los contratos colectivos de trabajo como en instituciones sociales y servicios generales, en forma paulatina. Los discursos proclaman el bienestar de las reformas estructurales, su aplicación quiebran las conquistas. Todo apoyado y avalado desde los congresos federales y estatales.

Los ideólogos del partido y parte considerable de los  intelectuales mexicanos aprobaron el camino seguido. El Estado pequeño y la normas de todo nivel flexibles [secundarias constitucionales, contratos colectivos y contratos económicos de estado], dando paso a la creación de mercados libres; después de la firma del TLC el impulso flexible normativo cundió para el alcance de dicha libertad. Todo lo social y público convertido en negocio, renta o utilidad, mercancía. Ejemplo, las jubilaciones logradas por empresa se quebraron para sólo dejar pensiones a más de 65 años, echando por la borda la idea de jubilarte a los 30 años de trabajo. El nombre o el concepto de jubilación, desaparece del entorno laboral para ser pensión: fondos de ahorro para el retiro, cuentas individuales de ahorro y encargo universal permanente a la banca privada.

Explotación se oculta con demagogia y con nuevo lenguaje como trabajo precario o desempleo y empleo informal. La izquierda –su partido y sus sindicatos- se pliega al nuevo lenguaje, se aleja de las categorías de análisis marxistas. El proletariado ya no lo es, y la ideología y conciencia de clases, están convertidas en cultura política o mejor, cultivo de los derechos humanos. En el parlamento esas categorías no se escuchan, cuando –al fin- más diputados y senadores han llegado a las cámaras. El ataque teórico e ideológico llegó a la academia, la mayoría de las editoriales suspendieron las obras marxistas acaso por ser historia se les trata, sólo por eso.

El “proletariado sin cabeza” es el debate, precisa José Revueltas:

“a] El concepto teórico (ideal) de lo que debe ser un partido de clase del proletariado y las raíces de dicho concepto en la teoría materialista del conocimiento.
b] Los desajustes de la teoría del partido con la realidad. De cómo el autoritarismo prefiere deformar y falsificar la teoría a transigir con la realidad, pero como necesita resultados, opta por la pragmática y el inmediatismo.
c] Análisis espectral del militante y el dirigente "centralizados". Práctica y acción indiscriminadas, sin análisis teórico, que conducen al dogmatismo y al sectarismo; al oportunismo de derecha como al oportunismo de izquierda.”

No más, pero tampoco menos.


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