7 oct. 2013

Frente nacional contra reformas estructurales

La cerrazón oficial al diálogo y a los acuerdos con importantes sectores sociales, como el de los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), está abonando un campo minado que por todo el país encontrará tierra fértil donde explotar, sobre todo porque las políticas sociales y económicas no están encaminadas a reactivar la producción y elevar el nivel de vida de millones de mexicanos a través de empleos bien remunerados, sino a aplicar, de nueva cuenta, modelos asistencialistas que sólo encubren las cada vez más pronunciadas desigualdades sociales.

Martin Esparza | Contralínea

Las anunciadas reformas estructurales han sido impuestas sin tomar en cuenta la opinión de aquellos a los que en el utópico campo teórico deberían beneficiar; a millones de trabajadores la fuerza numérica de priístas y panistas en el Congreso de la Unión les colocó en un insalvable brete jurídico al aprobar una regresiva reforma laboral que les ha arrebatado la estabilidad laboral y el acceso a los beneficios de la seguridad social. Sus puntos de vista y reclamos fueron enviados al archivo muerto.

A miles de maestros se les infirió una auténtica burla con la instauración, en mayo pasado, de 10 foros regionales donde se analizaría la reforma educativa, de tal forma que las opiniones de mentores y expertos en la materia deberían ser tomadas en cuenta en la integración de la ley secundaria. Tampoco en este caso autoridades federales y legisladores honraron su compromiso adquirido ante todo el país. El autoritarismo legislativo de nuevo atropelló impunemente a los ahora directamente afectados en sus derechos laborales, al poner además en riesgo la naturaleza de la educación laica, gratuita y pública del país.

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