18 nov. 2012

Se consuma traición a los trabajadores

Martín Esparza Flores

Luego de que la alianza PRI-PAN-PVEM consumara la traición histórica a la clase trabajadora en la Cámara de Diputados con la aprobación de la reforma laboral de Felipe Calderón, a la sociedad en su conjunto no le quedará de otra que emprender caminos de lucha por cuenta propia ante la insensatez de los mal llamados “representantes populares” por defender sus intereses, y que escogieron apoyar un gobierno carente del mínimo sentido social, entretenido en sus últimos días a jugar bromas macabras en un país ensangrentado y ahora sin un futuro laboral seguro para millones de sus jóvenes.
 
Habrá que preguntarle al presidente saliente si en la colosal y necrófila obra que habrá de inaugurar el próximo 26 de noviembre en las cercanías del Campo Marte, y al que se le ha designado como el “Memorial a las Víctimas de la Violencia”, habrá espacio para inscribir en el mismo los nombres de los miles de mexicanos que han muerto en su sexenio por carecer de los beneficios de la seguridad social, como la atención médica, y cuyo número de decesos se acrecentará una vez que su contrarreforma laboral se ponga en marcha.
Como una broma macabra, y de pésimo gusto, es el tétrico memorial con que Calderón le dirá adiós a las miles de víctimas originadas por su fallida guerra contra el narcotráfico y que de acuerdo con lo proyectado servirá para que los familiares de los caídos inscriban el nombre de sus deudos en frías planchas metálicas. ¿Acaso piensa pagar viáticos a miles de mexicanos de todo el país para que vengan hasta Reforma a dejar testimonio de su dolor? Cinco días después de que consume su lúgubre burla, dejará el poder y tras de él no sólo su aterradora reforma de ley en contra de los trabajadores sino, de ribete, a otros 15 millones de mexicanos en pobreza extrema y una cifra casi igual subsistiendo en la informalidad, según los datos del Inegi.

La sociedad mexicana no debe permitir que se sigan atropellando sus derechos con tanta saña y un cinismo sin límites; de otra manera no podría explicarse que en la misma casa de los Senadores de la República, una empresa privada, Fonatur Constructora, les aplique ante sus propios ojos un despiadado outsourcing a 400 trabajadores de limpieza y mantenimiento, explotándolos en condiciones que rayan en la esclavitud, pisoteando todos sus derechos laborales. Y los legisladores tan campantes.
 
¿A qué nivel de degradación e inconsciencia han llegado nuestros políticos que se han vuelto sirvientes de lujo de la clase empresarial? Quienes votaron a favor de aplastar las conquistas históricas de los trabajadores, en efecto y como lo señaló el texto de una manta en el recinto de San Lázaro, cometieron una traición a la patria. Cínicos, todavía aplaudieron su felonía, como lo hará seguramente Calderón al inaugurar su artificial camposanto de Reforma donde miles de epitafios anónimos quedarán como testimonio de uno de los peores gobiernos de que tenga memoria el país.
Por eso, no habrá que olvidarse de incluir en la suma de las víctimas de su sexenio a los trabajadores que han quedado sujetos a los caprichos patronales mediante los contratos de prueba o capacitación, atados al pago por hora, desterrados de los beneficios de la seguridad social y con un proyecto de vida incierto.
 
Calderón deja también como aberrante herencia al gobierno entrante un movimiento de resistencia civil, donde estarán presentes miles y miles de mexicanos, fastidiados por haberle soportado no sólo los embates a su precario nivel de vida sino hasta sus bromas macabras y de mal gusto. Una sociedad agraviada que tiene mucho que reprochar a sus inservibles políticos.

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