25 nov. 2012

Elías Ayub, broche de hojalata de Calderón

Felipe Calderón concluye su gobierno obstinado en cerrar, no con broches de oro sino de hojalata, obras como la hidroeléctrica La Yesca, a la que sin recato ni consulta alguna al país le impuso el nombre del exdirector de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), Alfredo Elías Ayub –por muchos años cabeza visible del cártel de la Electricidad– que por 12 años devastó a la paraestatal hasta alejarla del pregonado nivel de “clase mundial”, pero cerca de los linderos de su quiebra técnica, en brazos de la corrupción y las trasnacionales. 
 
Aquí, en nuestro habitual espacio en Contralínea, publicamos una serie de artículos en los que dimos razón de las incontables tropelías cometidas por el exfuncionario que se ancló a la Dirección General de la Comisión en el último tramo del sexenio de Ernesto Zedillo, ratificado en el cargo por los gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón no por ser proclive a los deberes públicos, sino a la zalamería y la incondicionalidad. Malas artes de la política donde suelen incubarse fácilmente la corrupción y la entrega de los recursos del país a los intereses extranjeros, papel que Elías Ayub desempeñó al pie de la letra y de acuerdo con los principios antinacionalistas de ambos mandatarios.
 
Sin caer en el terreno de las exageraciones, podemos afirmar que el exfuncionario, inexplicablemente “homenajeado”, es responsable directo no sólo de millonarios quebrantos a la CFE, sino de la más atroz de las entregas de la industria eléctrica nacional a los monopolios internacionales. Podría decirse que es, en nuestros días, una de las más perfeccionadas reencarnaciones de Antonio López de Santa Anna, el hombre que cedió la mitad de nuestro territorio nacional a Estados Unidos.

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