16 jun. 2012

CTM, comparsa de empresarios en la OIT -Martín Esparza

Decrépita e inoperante

Revista Siempre

Además de haberse convertido al paso de los años en el principal lastre de las luchas obreras en México, la CTM ha desvirtuado en el más amplio sentido su función sindical al guardar silencio cómplice, en foros mundiales como la Organización Internacional del Trabajo (OIT), sobre la lacerante situación que enfrentan millones de trabajadores en el país.

Bajo el mando corporativo de la vieja central obrera, un mundo oscuro de intereses creados y liderazgos anacrónicos se encuentra lleno de telarañas, ajeno de la situación actual que enfrenta la clase trabajadora. Por muchos años, el puesto cetemista dentro del Consejo de Administración de la OIT pasó sin pena ni gloria en la figura de Hilda Anderson Nevárez (q.e.p.d), siendo lamentable que una de las principales cabezas del sector obrero se haya plegado de forma absoluta a los intereses de organismos patronales como la Coparmex.



Lamentable que muchos personajes ligados al priismo hayan menospreciado el cargo que en su momento tuvieron dentro del organismo internacional; por ejemplo, la abogada y exlegisladora Blanca Ruth Esponda Espinosa, que formara parte de la Comisión de Expertos de la OIT, ni siquiera se preocupó por desempeñar sus funciones al grado que en el informe de dicha comisión se dictaminó que, por más de un año, la hoy coordinadora del Gabinete del Gobierno de Chiapas ni siquiera se molestó en enterarse de lo que ocurría en dicha área internacional donde se deciden muchas de las injusticias laborales del mundo. Los integrantes de la comisión se enteraron, por carta, de su renuncia al cargo.

La Comisión de Expertos es nada menos que el organismo encargado de vigilar la cabal aplicación de los convenios y recomendaciones de la OIT a los países miembros; además de asesorar de manera permanente a la Conferencia Internacional (el máximo órgano de la OIT), examina la memoria que todos los países tienen la obligación de presentar cada año, detallando el estado en que se encuentra la aplicación de dichos convenios internacionales.

Y en México, lamentablemente y gracias a este silencio cetemista en los foros internacionales, se han violado convenios tales como el 87, que establece la libertad sindical, mediante la persecución política que el gobierno de Felipe Calderón ha emprendido contra gremios como el de los mineros, los electricistas del SME, y los trabajadores de Mexicana, por mencionar algunos de los casos más recurrentes, aunado a la violación de las leyes laborales que a diario se comenten en las Juntas de Conciliación y Arbitraje, tanto locales como federales.

Indignante saber que en México, además de estar ausente en los órganos de la OIT, contrario a otros países como Panamá, Colombia o El Salvador, sus autoridades ignoren las recomendaciones del máximo organismo laboral como la de su informe 359, de marzo del 2011, en que las conminó a analizar a fondo los excesos cometidos por los sindicatos blancos y sus contratos de protección en contra de miles de trabajadores.

También reprobable para la decrépita CTM, que en sus narices se viole el convenio 155 relativo a la Seguridad Laboral y la Salud de los Trabajadores; los 65 mineros aún sepultados en la mina de Pasta de Conchos son el ejemplo de tan criminal burla a los acuerdos internacionales por parte del gobierno de Calderón, como también censurable que sus legisladores en el Senado no exijan la ratificación oficial del convenio 98, que establece el derecho a la sindicación y a la contratación colectiva.

Los millones de trabajadores de México necesitan representantes verdaderos ante la OIT que hagan valer sus derechos, por lo que los sindicatos independientes estaremos pendientes a los cambios a verificarse en octubre próximo con la llegada de Bernard Guy Ryder a la dirigencia del máximo órgano laboral del mundo.

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