20 abr. 2012

CFE ¿Empresa de clase mundial?


Uno más uno

En materia de calidad del servicio de electricidad, México se encuentra relegado con respecto a otros países, tales como EU, Brasil, China, Portugal y Corea del Sur, incluso, en 2011 registró en el último semestre una pérdida neta de 17 mil 168 millones de pesos, así como un incremento de 21.4 por ciento en su pasivo total.

El rezago que enfrenta la compañía se debe, entre otras cosas, al alto precio en los hidrocarburos y a la infraestructura obsoleta, lo que a su vez conlleva costos adicionales; sin embargo, nuestro país debe enfrentarse a otro problema: la Comisión Federal de Electricidad es uno de los organismos más débiles, ineficientes y rezagado en materia de competitividad.

Lo anterior, se debe en parte no sólo a la falta de una reforma estructural en material del sector eléctrico, sino incluso, a la corrupción y los malos manejos que se han registrado al interior de la empresa, hechos que la han disminuido, pues afectan su producción, -que se ha visto reducida-, y la adquisición de equipo adicional para garantizar la calidad del flujo eléctrico, además de que genera un incumplimiento de servicio con los clientes.

Asimismo, se ha señalado en reiteradas ocasiones que los incrementos de las tarifas eléctricas se explican, entre otras razones, porque la paraestatal se ve obligada a invertir sumas crecientes de dinero en la contratación de productores particulares de electricidad, entre los que se encuentra la empresa Iberdrola, que cuenta en el país con siete empresas catalogadas como Productora Independiente de Electricidad y Autogeneradoras, y tiene 23% de la energía autorizada para producir por los particulares.

Además, se prevé que CFE ha considerado privatizar 20% de la generación de electricidad en 2013, a través del retiro de 11 mil 93 megavatios de capacidad. De acuerdo con el documento titulado Perspectiva del Sector Eléctrico 2010-2025, el plan contempla retirar la operación de las unidades 3 y 4 de la central termoeléctrica de Salamanca en 2013, y las unidades 1 y 3 de la termoeléctrica Valle de México, entre otras.

Y es que, al parecer, privatizar la energía resulta más barato que generarla, ya que el costo unitario promedio anual de las centrales Ciclo combinado de la CFE es de 607.6 pesos, el de las PIE es de 431.5 pesos- lo cual es un preció 29% menor al que produce la CFE.

Pero la privatización y el robo no son los únicos temas que debe erradicar la empresa, pues la corrupción ha sido uno de los principales factores que ha debilitado su estructura interna. Incluso, es necesario destacar que uno de los hechos más trascendentales en la materia, tuvieron lugar cuando Felipe Calderón aún era secretario de Energía, con Alfredo Elías Ayub en la dirección de CFE, y tuvo que ver con la entrega de soborno a cuatro funcionarios de la paraestatal por parte de la empresa suiza ABB, y entre los que se encuentra involucrado Néstor Moreno Díaz.

En ese sentido, la empresa requiere en el corto plazo una reestructuración que le permita no sólo mejorar la calidad en los servicios, sino además, invertir en nueva infraestructura capaz de generar electricidad a bajos costos, así como fortalecer aquellos esquemas que permitan hacer más eficientes los sistemas de distribución y mejorar el sistema de cobro del servicio.

Por lo antes manifestado hay una pregunta que debemos responder: ¿Es la Comisión Federal de Electricidad una empresa de clase mundial?

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