14 nov. 2011

Doble puñalada de CFE a los pobres-Toque crítico-Martín Esparza

Tarifas y medidores

Revista Siempre

Mientras en la Cumbre de Líderes del G-20, celebrada en Cannes, Felipe Calderón retomó su intención de eliminar los subsidios a las gasolinas, tal y como hace dos años lo hiciera en el marco del primer Foro Internacional de Vivienda Sustentable, realizado en septiembre de 2009 en la ciudad de México, cuando planteó la eliminación de subsidios a servicios vitales como el agua y la electricidad, en la Cámara de Diputados, una bomba de papel que contiene dos millones de quejas de igual número de usuarios contra la CFE espera estallar como un innegable conflicto social si tanto el Ejecutivo como el Legislativo no reencauzan la política en materia de energía eléctrica en el país.

Conforme avanza el análisis del presupuesto de egresos del 2012, queda cada vez más en claro que han sido las familias de escasos recursos las que pagan las consecuencias de errores oficiales en materia energética como lo fue la extinción de Luz y Fuerza del Centro. Como los mismos legisladores lo han constatado, no sólo en la zona centro del país sino en todo el territorio nacional, la Comisión Federal de Electricidad está haciendo cobros excesivos en sus recibos de luz a la gente pobre, lavándose las manos bajo el argumento de que es la Secretaría de Hacienda, y no la paraestatal, la que fija las tarifas.

Existe, empero, una gran contradicción al respecto si se analiza a conciencia lo que CFE está pidiendo a los diputados para “subsidios a los pobres” en 2012; nada menos que 82 mil millones de pesos. La pregunta es si realmente los multimillonarios recursos que año con año la paraestatal ubica en este rubro son utilizados debidamente pues, como lo demuestran los altos cobros a los que menos tienen, tal parece que no es así.

Y como aquí lo hemos establecido con claridad en anteriores entregas, ya no es posible permitir que mientras la capacidad de generación de energía de CFE es subutilizada se siga dando prioridad a las empresas privadas generadoras, en su mayoría extranjeras, que están vendiendo a CFE su energía a altos costos. De 2002 a 2009, la “Empresa de Clase Mundial”, había pagado 350 mil millones de pesos a dichas firmas por compra de energía. Para 2012, ha solicitado al Congreso 55 mil 489 millones de pesos para comprarles su generación a los llamados Procuradores Externos de Energía; es decir, casi el 67 por ciento del monto de los subsidios.

A la fecha, casi la mitad de la energía que se produce en nuestro país proviene de firmas extranjeras como Iberdrola o Unión Fenosa, por citar sólo algunas. Lo que ha colocado a México en una posición de franca dependencia energética en materia de electricidad.

Pero hay más elementos que analizar en este contexto de aberraciones, una de ellos es la imposición de los llamados medidores de prepago que CFE está realizando sin el consentimiento de los usuarios en diversas partes del país. Según ha sido denunciado por diversas organizaciones sociales, el medidor además de trabajar sólo mediante la compra de determinada cantidad de energía a través de una tarjeta, muy similar al servicio de telefonía celular, será vendido a un costo promedio de seis mil pesos.

Así, las familias de escasos recursos están recibiendo de parte de la CFE una doble puñalada: por un lado se les imponen altos cobros en sus recibos y, por otro, se les condenará a pagar su luz por anticipado.

Es hora de analizar a conciencia propuestas como la establecida por el Sindicato Mexicano de Electricistas, para crear una nueva empresa que atienda la prestación del servicio eléctrico en la zona centro del país.

Por eso, el SME está haciendo una atenta invitación a todos los usuarios y al pueblo en general, para que participen en la magna marcha a celebrarse el próximo 23 de noviembre a las 5 de la tarde, y que partirá del Angel de la Independencia al Zócalo de la ciudad de México, para exigir al gobierno federal un cambio en la política energética del país en beneficio de las mayorías.

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