22 abr 2010

POCO A POCO LA VERDAD SALE A LA LUZ

Circuito cerrado
Héctor Moctezuma de León

Hace poco más de seis meses Felipe Calderón determinó acabar, mediante un decreto, con la empresa Luz y Fuerza del Centro, que se encargaba del suministro eléctrico en el Distrito Federal y parte de los estados de México, Querétaro, Morelos, Hidalgo y Puebla.

Los motivos para tomar una decisión tan drástica fueron que: el gobierno federal tenía que aportar para su funcionamiento 42 mil millones de pesos, que los trabajadores afiliados al SME gozaban de muchos privilegios y que el servicio era deficiente.

A seis meses de distancia el gobierno a través de la Comisión Federal de Electricidad, a quien se le encargo el suministro en la zona, sigue gastando el mismo dinero que transfería, vía subsidios, a Luz y Fuerza del Centro.

A seis meses de distancia los trabajadores que ahora se hacen cargo de la operación de la extinguida empresa, reciben salarios muy por encima de los que recibían los empleados de LyFC.

A seis meses de distancia el suministro de energía eléctrica, sigue siendo tan o más deficiente que el que prestaba la empresa nacionalizada en 1960 por el entonces presidente de México, Adolfo López Mateos, como lo demuestran los más de 360 apagones registrados desde el 11 de octubre del 2009.

De acuerdo con Martín Esparza, el dirigente de los trabajadores afiliados al Sindicato Mexicano de Electricistas, la falta de mantenimiento en los equipos que operaba LyFC y los cientos de transformadores que se han quemado, tienen al borde de un colapso a los habitantes de las seis entidades federativas arriba citadas.

Y lo peor, usted, yo y sus vecinos ahora pagamos más por un servicio deficiente y pronto nos impondrán los medidores de prepago, con un costo de 6 mil pesos, como una concesión a la familia Peralta.

¿O usted ha notado alguna mejoría?

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